lunes, 31 de enero de 2022

Presentación del Blog  

¿Quiénes somos?

Bienvenido a "El futuro es presente".

Soy Miguel Asensio Gómez, historiador especializado en el siglo XX y actualmente me encuentro cursando el Máster Universitario en Formación del Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanzas de idiomas del CEU.

Con este blog pretendo compartir mis reflexiones sobre la innovación educativa, sus posibilidades, aspectos positivos y límites. Es un concepto que todos los docentes debemos explorar, analizar e implementar en la medida de nuestras posibilidades en nuestra praxis educativa.

Sólo mediante el cambio y la transformación favorecida por las nuevas tecnologías y la innovación seremos capaces de conectar y formar a los jóvenes alumnos y alumnas, portadores de códigos, conductas y prácticas novedosas y siempre actualizadas que debemos integrar en nuestro discurso y práctica pedagógica.


domingo, 30 de enero de 2022

 Primera sesión seminario virtual

Cuando hablamos de innovación educativa nos solemos preguntar: ¿Qué es la innovación educativa?

Creo que responder a este interrogante es el primer paso para entender más sobre las posibilidades e impacto que tiene la innovación en el ámbito educativo en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Generalmente, las definiciones sobre innovación educativa suelen ser muy generalistas y por ese motivo, resulta complejo comprender su aplicación. Nosotros hemos optado por definir a la innovación educativa como el método o aplicación de una idea que produce cambios planificados en procesos, servicios que generan una mejora en los objetivos formativos. De esta definición, nos gustaría destacar la idea de cambio y de mejora, aspectos a los que se ha aludido en el seminario virtual.

Resulta complejo romper esquemas, innovar y mejorar la praxis docente si los profesores y profesoras no han adquirido previamente competencias digitales y en innovación docente. En mi caso, mis habilidades en torno a las nuevas tecnologías y su aplicación educativa son muy limitado, por lo que me resulta todavía más atractivo y estimulante formarme en este ámbito para así dotar de mayores competencias digitales y de instrucción general a mis futuros alumnos y alumnas. Los docentes debemos de ser conscientes de nuestras limitaciones y hándicaps para tratar de superarlos, llegar más allá y superar nuestras limites, con la vista puesta en mejorar la transmisión de conocimientos y preparar al alumnado para el mundo tecnológico y digital que rodea nuestras vidas.

Precisamente, la innovación educativa tiene como propósito lograr un impacto positivo en los procesos de enseñanza-aprendizaje, orientando sus esfuerzos a una mejora y transformación constante en estudiantes, profesores e instituciones educativas. Todos debemos mejorar y cambiar, los primeros los profesores y profesoras. Son el origen del progreso y la transformación, los llamados a dirigir y orientar a las futuras generaciones en su proceso de enseñanza y aprendizaje. Por esa razón, entendemos la innovación educativa como un proceso que implica un cambio en la enseñanza que preste especial énfasis en las personas, el conocimiento, los procesos y la tecnología. Si no se consideran los cuatro elementos conjuntamente es probable que la innovación educativa no tenga el éxito esperado.

Los docentes y la enseñanza siempre se han adaptado a los cambios sociales, culturales y tecnológicos, entre los que situamos la aparición del multimedia y su peso en las aplicaciones educativas que pasaron a incorporar más que imágenes, gráficos y textos, también vídeos, audios y nuevas formas de participación colectiva. En ese sentido, el primer paso debería orientarse de manera cautelosa a manejar de manera correcta y reflexiva las herramientas básicas que el mundo tecnológico actual nos brinda.

La irrupción y generalización de internet es una obviedad desde hace décadas. La humanidad jamás ha dispuesto de tanta información en apenas unos segundos. Este aspecto es fundamental, ya que democratiza conocimientos inimaginables tiempo atrás. El peligro es no saber interpretar, analizar y seleccionar esa información. El alumnado se ve expuesto a cantidades ingentes de documentación y contenido que difícilmente puede discernir como verdaderos, falsos o errados. Considero que el primer paso es que el profesor y profesora les ofrezcan a los alumnos las herramientas y competencias necesarias para escapar a la manipulación, las informaciones interesadas y los contenidos erróneos. No se debe confiar en los contenidos presentes en las TIC sin previo análisis crítico. Podemos contribuir a que la tecnología imbuya nuestra vida y nuestro proceso de formación, pero el primer paso debe orientarse al uso responsable y crítico de las herramientas de las que disponemos. 

Finalmente, para profundizar en las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías y la innovación educativa debemos comenzar por los pasos más básicos, acabar con el manejo acrítico de las herramientas de las que disponemos y ser responsables con su uso. Una vez comprendido y aplicado esta máxima, estaremos listos para dar más pasos y sumergirnos en procesos más complejos de innovación educativa.

sábado, 29 de enero de 2022

Segunda sesión seminario virtual

 ¿Cuál es el grado del docente en Competencia Digital?

Como ya habíamos señalado, es crucial saber discernir y encontrar fuentes fiables y confiables en el mundo virtual, es un paso básico en la adquisición crítica de la competencia digital docente. Moverse por la red es esencial. Los profesores y profesoras debemos discernir y desarrollar nuestro criterio digital y huir de problemáticas generadas por la sobrecarga de información difícil de procesar e interpretar. Nos referimos a la infoxicación o sobresaturación/intoxicación de información.

Esta problemática puede parecer menor, pero no lo es. En el mundo virtual existen ingentes cantidades de webs y espacios de poca calidad o que no aportan información relevante. Si exigimos a nuestros alumnos criterio y reflexión a la hora de encontrar fuentes e información, nosotros también deberíamos de manifestar las mismas precauciones y competencias. Toda la comunidad educativa debería de precisar y mejorar estos aspectos y mejorar el intercambio de información. Nos referimos al acto de compartir webs, blogs, documentales y todo tipo de material, previamente seleccionado por su calidad. De esta manera se mejoraría la confianza y se estrecharía la relación entre los propios profesores y también con sus alumnos.

Desde el seminario online se aconsejó a los futuros docentes con menos competencias digitales buscar en torno a cinco webs o fuentes de contenido de calidad con las que poder comenzar a informarse y mantenerse siempre al día de los contenidos, herramientas y metodologías innovadoras. Lo ideal sería ir ampliando los espacios webs que controlamos y nos aportan contenido a la vez que desechamos los menos interesantes, siempre con el fin de no perderse ni agotarse en el mundo digital. Mejor dar pasos pequeños, pero mantenerse siempre en el camino.

Todo ello nos aporta información de nuestro nivel en competencias digitales docentes. En ese sentido, existe un Marco común de la competencia Digital Docente, el “MCCDD” de 2017, aunque en breves contaremos con uno nuevo de aplicación europea.

Este Marco de Referencia de la Competencia Digital Docente funciona como referencia para el diagnóstico y la mejora de las competencias digitales del profesorado, por lo que no debemos olvidarnos de él, ya que las competencias digitales se definen como competencias que necesitan desarrollar los docentes del siglo XXI para la mejora de su práctica educativa y para el desarrollo profesional continuo.

Este Marco de Referencia de la Competencia Digital Docente se compone de cinco áreas competenciales y veinte una competencias estructuradas en seis niveles competenciales, de manejo. Cada una de estas competencias ofrece una descripción detallada, así como descriptores basados en términos de conocimientos, capacidades y actitudes.

La primera de las cinco áreas se denomina área de Información y alfabetización informacional, con la que se pretende que los docentes conozcan el lenguaje digital para desarrollar sus competencias digitales. La segunda se centra en la Comunicación y colaboración, es decir, en la necesidad de trabajar y planificar con otros tempos, otras dinámicas, otros modos de trabajar, compartir, comunicar, y desarrollar la práctica docente. La tecnología del siglo XXI no deja de ser una versión refinada de la existente a finales del siglo XX que agiliza y provoca cambios drásticos en el trabajo docente, que con el paso de las décadas se ve obligado a impregnar su labor y día a día cotidiano de cambios tecnológicos.

La tercera área se centra en la Creación de contenidos digitales. Nos referimos al nivel de destreza de los docentes con herramientas clave como el Prezzi, el Canvas, Genially, Kahoots, encuestas, Mentimeter, la creación de exámenes y ejercicios a desarrollar en clase con la aplicación Edebé, etc.

El cuarto se orienta a la Seguridad y precaución que se debe tener en el mundo virtual y de las Apps. El profesor y profesora debe protegerse, pero también debe proteger a su alumnado y asegurarse de que sus datos sensibles y personales no queden expuestos.

Finalmente, la quinta área se encamina hacia la Resolución de problemas. El profesor debe conocer cómo funcionan las herramientas presentes en el centro educativo y en las aulas y saber responder a problemáticas técnicas de todo tipo. Los profesores cada vez somos más multifuncionales y saber manejar los proyectores, los dispositivos de audio, conectar el cable HDMI puede ser muy útil para no detenerse y perder tiempo, y servir como buen ejemplo funcional al alumnado. En ese sentido, la Consellería de la Comunitat Valenciana ha desarrollado el “Kit digital”, un curso sobre aspectos básicos y funcionales para resolver problemas técnicos.

En definitiva, gracias a este marco, los profesores podemos autoevaluarnos y conocer de manera aproximada nuestras capacidades y con ello, tratar de mejorar nuestras competencias digitales. Unas competencias que pueden acreditarse a través del INTEF, El Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado. En ese sentido, existen seis niveles, el básico AI y A2, el intermedio, B1 y B2 y el avanzado C1 y C2. Resulta crucial conocer nuestro grado de competencia digital. En mi caso, considero que debo situarme en el B1. 

En todo caso y para finalizar las TIC son herramientas útiles para implementar en nuestra práctica docente, pueden acompañar a la innovación educativa, pero en ningún caso sustituyen a la pedagogía y la didáctica, que son las que realmente generan los escenarios y nos brindan las posibilidades para explorar e implementar las TIC.

sábado, 1 de enero de 2022

 Tercera sesión del seminario virtual.

Áreas Marco Común CDD – INTEF

Tal y como hemos señalado en anteriores entradas del blog, el Marco Común CDD nos es especialmente útil para saber cuál es nuestro nivel en cuanto a competencias y como desarrollarlas. El CDD establece cuatro puntos clave:

1. Información y alfabetización informacional

2. Comunicación y colaboración

3. Creación de contenidos digitales

4. Seguridad

5. Resolución de problemas

En esta entrada nos centraremos en el primer punto, el de Información y alfabetización informacional como paso esencial para construir nuestro PLE como docentes, es decir, nuestro entorno personal de aprendizaje y nuestras herramientas y recursos. Como profesores debemos reflexionar y seleccionar adecuadamente nuestras herramientas y recursos conforme a nuestro carácter y capacidades, y someterlos a constante evaluación.

En mi caso, considero que mi nivel actual en este aspecto es elevado, ya que sí domino la navegación, búsqueda y filtrado de la información, datos y contenidos digitales. Del mismo modo, esa información debe ser evaluada y desechada si no es válida o de calidad. Finalmente, tras escoger los materiales y contenidos más interesantes y aprovechables, el docente debe almacenar la información y los contenidos digitales. Este último paso es clave y requiere de constante renovación, ya que los USB, y discos duros son soportes frágiles, por lo que se aconseja almacenar el material en la red.

Todo ello me resulta esencial para crear mis propias estrategias personales de información, orientadas a reunir, procesar, comprender y evaluar información, datos y contenidos digitales de forma crítica. Asimismo, la cuestión de almacenar y organizar contenidos y recursos resulta esencial para dinamizar el proceso de innovación docente y para compartir los avances y contenidos con otros profesores. La transformación docente y la innovación no deben ser un proceso individual, por lo que la solidaridad y generosidad entre compañeros debe ser la tónica habitual.

En cuanto a la utilidad de la tercera sesión del seminario virtual, considero que ha sido muy enriquecedora para la mejora de nuestras competencias digitales como docentes. Gracias a esta sesión reflexionamos sobre los criterios de selección de herramientas digitales que implementar en nuestra praxis docente. A grandes rasgos, todos estuvimos de acuerdo en apostar por herramientas abiertas y sencillas, a ser posible multiplataforma, donde la curva de aprendizaje sea suave. Las herramientas deben estimular y generar ideas, pero debemos aclarar que no generar creatividad por sí mismas, el docente debe esforzarse en ello y aprovecharse de las herramientas sencillas y funcionales para desarrollar una pedagogía innovadora y más dinámica.

Al integrar estas ideas nos dimos cuenta que la actualización y renovación del docente debe ser constante, por lo que debe mantener siempre una mentalidad abierta y una actitud positiva de cara al aprendizaje digital. Con todo ello, consideramos que la selección de herramientas y contenidos digitales deben presentar una serie de criterios no sólo técnicos, también pedagógicos. Estos deben centrarse en los objetivos y tipologías de las actividades que se quieren plantear en el aula, siempre teniendo en cuenta las competencias digitales de los estudiantes, el estilo de aprendizaje que se quiere implementar y el grado de flexibilidad de la herramienta seleccionada.

Para ello, el docente debe preguntarse: ¿qué necesito? Este interrogante nos obliga a ser realistas, a buscar e identificar herramientas y recursos por fases, establecer contactos y plataformas fiables y buscar siempre la eficacia y la eficiencia.

Con todo ello podremos ser competentes en la competencia digital y aplicar todas sus posibilidades en el aula de manera óptima y positiva para el alumnado.

 

 

viernes, 31 de diciembre de 2021

 Cuarta y quinta sesión del seminario online

La identidad digital

Como docentes y ciudadanos del siglo XXI somos usuarios asiduos de los recursos y plataformas digitales. Ya sea en nuestro día a día laboral o en nuestra vida privada, nuestros datos y nuestra forma de relacionarnos con el entorno se encuentran mediados por las nuevas tecnologías. Por esa razón, no es de extrañar que surjan nuevas problemáticas y peligros en torno a la seguridad y la comunicación.

Nuestros alumnos conocen nuestros nombres y tan solo a un click de ratón pueden localizar nuestros perfiles sociales y personales presentes en las redes, con lo que nuestra privacidad puede verse vulnerada con suma facilidad. Para ello, es menester gestionar correctamente nuestra identidad digital y no exponer nuestra vida personal al alumnado.

El docente debe respetar a su alumnado, pero también debe ser respetado como referente, por lo que su imagen digital resulta crucial a la hora de influir en la opinión y noción que tienen los alumnos de nosotros mismos.

La discreción, la precaución y los perfiles privados son necesarios, al igual que la gestión y creación de varias identidades digitales que separen la vida personal y laboral. Como profesores, debemos comunicarnos con el alumnado, sus familias y los compañeros de trabajo a través de las plataformas y perfiles oficiales del centro educativo donde desarrollamos nuestra actividad docente. Ello nos ayudará a protegernos a la vez que servirá como muro de compartimentación entre los aspectos privados y públicos de nuestra vida. Todo ello requiere de atención y concentración por parte del profesorado a la hora de proteger la propia reputación digital y de gestionar los datos generados a través de las diversas cuentas y aplicaciones utilizadas.

Como docentes debemos tener en cuenta que nuestra identidad digital en el centro educativo debe ser la de profesor al servicio de sus deberes educativos, por lo que las informaciones, datos, imágenes, gustos y aficiones que mostremos o comuniquemos deben adecuarse a la situación y estatus del docente. Al fin y al cabo, todos estos datos nos describen en Internet ante los demás y determinan nuestra reputación digital, es decir, la opinión que los demás tienen de nosotros en la red.

En ese sentido, la identidad que se construye y proyecta puede no corresponderse exactamente con la realidad. Sin embargo lo que se hace bajo esa identidad digital tiene sus consecuencias en el mundo real y viceversa. La identidad digital es la traslación de la identidad física al mundo online, un espacio donde se puede influir enormemente al alumnado.

Por esa razón es necesario regular el comportamiento y la manera de vincularnos y comunicarnos en los entornos digitales a través de normas que buscan estructurar el comportamiento de los usuarios en internet para mantener una sana convivencia en los entornos digitales. A este conjunto de normas lo denominamos netiqueta y responde a la manera en la que nos relacionamos y mostramos ante los demás en la dimensión digital.

El docente debe conocer este conjunto de normas, familiarizarse con ellas para proteger su intimidad y mantener una identidad digital profesional y respetada en el ámbito educativo.

Como ya hemos referido, la netiqueta también hace alusión a la manera de interactuar, comunicarse y compartir información. Las herramientas en línea nos brindan unas posibilidades casi ilimitadas a la hora de conectar con otras personas y colaborar con otros profesionales o centros educativos.

Para ser más productivos y eficaces se antoja indispensable el uso de herramientas y recursos digitales, al igual que la colaboración y la comunicación entre docentes. La innovación y el estar al día de los avances suponen un paso ineludible para lograrlo, al igual que el aprendizaje a través de los compañeros, el intercambio de herramientas y contenidos. Sin duda, el mundo digital invita a generar y compartir ideas, a trabajar activamente y en equipo, lo cual puede mejorar nuestra práctica educativa.

El entorno digital, brinda unas posibilidades nunca vistas en la práctica educativa, facilita la colaboración a través de herramientas de comunicación como Telegram o Whatsapp, hace accesible la enseñanza a alumnos que no puedan acudir a clase a tevés de Teams o Element, recursos desde los cuales mantener contacto constante con el alumnado y facilitar la participación de estos, al igual que el trasvase de información, ejercicios y documentos, etc.

En definitiva, estas son posibilidades y ventajas del docente del siglo XXI a la hora de desarrollar sus funciones, innovar con otros compañeros y facilitar el flujo de conocimientos entre el profesor y sus alumnos y alumnas.

jueves, 30 de diciembre de 2021

 Sexta y séptima sesión del seminario online

¿El docente debe crear contenido educativo digital?

La sociedad del siglo XXI vive en un constante desarrollo tecnológico. Las innovaciones digitales e internet han facilitado que vivamos en un contexto digital fundamentado en las conexiones. Ello supone dos elementos esenciales. Por un lado, la manera de aprender ha cambiado y, por ende, la forma de enseñar también. El conocimiento se encuentra en gran medida en la red y el profesorado debe guiar al alumnado en su descubrimiento y proceso de aprendizaje. Este rol es esencial, ya que la cantidad de información es abrumadora, muchas veces no es válida o acertada, además de que, la tecnología por sí misma no tiene capacidad para guiar. Por ello, la figura del docente es esencial y probablemente deba ser repensada en el mundo actual.

En ese sentido, la formación en cuanto a las competencias digitales del docente resulta obligatorio. A nivel personal, todavía estoy lejos de un nivel elevado en cuanto a esta competencia, pero creo que resulta ineludible confrontar esta problemática.

En mi caso, las prácticas como docente me están sirviendo para readaptar el contenido de los libros y trasladarlo a presentaciones digitales que puedo proyectar en el aula. Con ello, el alumnado se muestra centrado en un único punto, cuentan con apoyo visual y sonoro, y me permite realizar una explicación fundamentada en su participación. De esta manera, trato de fomentar la participación, el debate y la escucha activa del alumnado. Les pido que expliquen los conceptos proyectados, que compartan sus percepciones, y a partir de sus percepciones, hilvanar la respuesta o explicación idónea.

Asimismo, la clase siempre culmina con un “juego” a través de un Kahoot. Este es un recurso muy accesible y rápido de elaborar, donde se sintetiza las tesis principales de lo dado en clase. El Kahoot actúa como una especia de prueba o examen desenfadado, donde el alumnado se divierte contestando las preguntas, compitiendo entre sí e integrando de manera significativa el conocimiento impartido. Además, al saber que la clase finalizarán con un Kahoot, ellos mismos procuran prestar atención durante las explicaciones, generando con ello una mayor implicación.

Probablemente sean recursos digitales sencillos, pero son un primer paso para docentes como yo, que todavía están descubriendo las posibilidades educativas que abre el medio digital. Por esa razón, recomiendo su uso como una herramienta en definitiva, dinamizadora y que abre la posibilidad al docente a seguir indagando en las herramientas digitales educativas.

 


miércoles, 29 de diciembre de 2021

 Octava sesión del seminario online

Reflexión final

¿Qué nivel tengo de competencia digital tras el seminario online?

Ahora más información, más teoría. Conozco más espacios donde encontrar recursos, herramientas digitales, con las que aplicar innovaciones pedagógicas y plantear dinámicas que contemplen las nuevas tecnologías. No obstante, todavía tengo que desarrollar mis capacidades, trasladar esta teoría a la práctica. Para ello, considero esencial la experimentación, el bagaje y el día a día en el aula. Es cierto que mi siento mejor y más preparado en cuanto a los desafíos educativos del silgo XXI, tan vinculados a la competencia digital. Antes de iniciar este seminario, no tenía nociones sobre los recursos a los que podemos acceder.

Del mismo modo, no había reflexionado sobre las posibilidades de compartir y crear contenidos. Igualmente, tampoco me había preocupado sobre cuestiones relacionadas a la netiqueta o a la identidad digital que construimos y reproducimos en la red. De hecho, la cuestión de protegernos y proteger a nuestro alumnado me ha parecido uno de los elementos más interesantes y reflexivos de todo el seminario. Me ha hecho ver la enorme responsabilidad que detentamos en nuestra praxis docente.

Estos aspectos han cambiado mi apreciación sobre el rol del docente, su impronta en el desarrollo y seguridad del alumnado, y la necesidad de volcarse en la formación de las competencias digitales. Estas nos abren un mundo de posibilidades vasto y casi inabarcable, de ahí la necesidad de desarrollar la capacidad de búsqueda, selección, y creación de contenidos educativos digitales. Por esa razón resulta tan importante la creación de un adecuado PLE como docentes, es decir, nuestro entorno personal de aprendizaje y nuestras herramientas y recursos. Una estrategia y recursos, que, sin duda, nos ayudaría a reflexionar y seleccionar adecuadamente nuestras herramientas conforme a nuestro carácter y capacidades, y someterlos a constante evaluación.

En definitiva, este seminario ha logrado que germinen en mí ideas nuevas, posibilidades que antes no contemplaba y que ahora puedo tratar de incluir en mi praxis educativa. Me refiero a la aplicación de recursos digitales en prácticas de gamificación, en aprendizaje por juegos, e incluso a través de Kahoots. Probablemente sean pequeños pasos, pero estoy seguro que son en la correcta dirección y que me servirán para poco a poco estar más versado en la competencia digital y, por ende, ser un profesor mejor formado y más completo.

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