Primera sesión seminario virtual
Cuando hablamos de innovación educativa nos solemos preguntar: ¿Qué es la innovación educativa?
Creo que responder a este interrogante es el primer paso para entender más sobre las posibilidades e impacto que tiene la innovación en el ámbito educativo en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Generalmente, las definiciones sobre innovación educativa suelen ser muy generalistas y por ese motivo, resulta complejo comprender su aplicación. Nosotros hemos optado por definir a la innovación educativa como el método o aplicación de una idea que produce cambios planificados en procesos, servicios que generan una mejora en los objetivos formativos. De esta definición, nos gustaría destacar la idea de cambio y de mejora, aspectos a los que se ha aludido en el seminario virtual.
Resulta
complejo romper esquemas, innovar y mejorar la praxis docente si los profesores
y profesoras no han adquirido previamente competencias digitales y en innovación
docente. En mi caso, mis habilidades en torno a las nuevas tecnologías y su
aplicación educativa son muy limitado, por lo que me resulta todavía más atractivo
y estimulante formarme en este ámbito para así dotar de mayores competencias
digitales y de instrucción general a mis futuros alumnos y alumnas. Los
docentes debemos de ser conscientes de nuestras limitaciones y hándicaps para
tratar de superarlos, llegar más allá y superar nuestras limites, con la vista
puesta en mejorar la transmisión de conocimientos y preparar al alumnado para
el mundo tecnológico y digital que rodea nuestras vidas.
Precisamente, la innovación educativa tiene como propósito lograr un impacto positivo en los procesos de enseñanza-aprendizaje, orientando sus esfuerzos a una mejora y transformación constante en estudiantes, profesores e instituciones educativas. Todos debemos mejorar y cambiar, los primeros los profesores y profesoras. Son el origen del progreso y la transformación, los llamados a dirigir y orientar a las futuras generaciones en su proceso de enseñanza y aprendizaje. Por esa razón, entendemos la innovación educativa como un proceso que implica un cambio en la enseñanza que preste especial énfasis en las personas, el conocimiento, los procesos y la tecnología. Si no se consideran los cuatro elementos conjuntamente es probable que la innovación educativa no tenga el éxito esperado.
Los
docentes y la enseñanza siempre se han adaptado a los cambios sociales,
culturales y tecnológicos, entre los que situamos la aparición del multimedia y
su peso en las aplicaciones educativas que pasaron a incorporar más que
imágenes, gráficos y textos, también vídeos, audios y nuevas formas de
participación colectiva. En ese sentido, el primer paso debería orientarse de
manera cautelosa a manejar de manera correcta y reflexiva las herramientas
básicas que el mundo tecnológico actual nos brinda.
La irrupción y generalización de internet es una obviedad desde hace décadas. La humanidad jamás ha dispuesto de tanta información en apenas unos segundos. Este aspecto es fundamental, ya que democratiza conocimientos inimaginables tiempo atrás. El peligro es no saber interpretar, analizar y seleccionar esa información. El alumnado se ve expuesto a cantidades ingentes de documentación y contenido que difícilmente puede discernir como verdaderos, falsos o errados. Considero que el primer paso es que el profesor y profesora les ofrezcan a los alumnos las herramientas y competencias necesarias para escapar a la manipulación, las informaciones interesadas y los contenidos erróneos. No se debe confiar en los contenidos presentes en las TIC sin previo análisis crítico. Podemos contribuir a que la tecnología imbuya nuestra vida y nuestro proceso de formación, pero el primer paso debe orientarse al uso responsable y crítico de las herramientas de las que disponemos.
Finalmente, para profundizar en las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías y la innovación educativa debemos comenzar por los pasos más básicos, acabar con el manejo acrítico de las herramientas de las que disponemos y ser responsables con su uso. Una vez comprendido y aplicado esta máxima, estaremos listos para dar más pasos y sumergirnos en procesos más complejos de innovación educativa.
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