viernes, 31 de diciembre de 2021

 Cuarta y quinta sesión del seminario online

La identidad digital

Como docentes y ciudadanos del siglo XXI somos usuarios asiduos de los recursos y plataformas digitales. Ya sea en nuestro día a día laboral o en nuestra vida privada, nuestros datos y nuestra forma de relacionarnos con el entorno se encuentran mediados por las nuevas tecnologías. Por esa razón, no es de extrañar que surjan nuevas problemáticas y peligros en torno a la seguridad y la comunicación.

Nuestros alumnos conocen nuestros nombres y tan solo a un click de ratón pueden localizar nuestros perfiles sociales y personales presentes en las redes, con lo que nuestra privacidad puede verse vulnerada con suma facilidad. Para ello, es menester gestionar correctamente nuestra identidad digital y no exponer nuestra vida personal al alumnado.

El docente debe respetar a su alumnado, pero también debe ser respetado como referente, por lo que su imagen digital resulta crucial a la hora de influir en la opinión y noción que tienen los alumnos de nosotros mismos.

La discreción, la precaución y los perfiles privados son necesarios, al igual que la gestión y creación de varias identidades digitales que separen la vida personal y laboral. Como profesores, debemos comunicarnos con el alumnado, sus familias y los compañeros de trabajo a través de las plataformas y perfiles oficiales del centro educativo donde desarrollamos nuestra actividad docente. Ello nos ayudará a protegernos a la vez que servirá como muro de compartimentación entre los aspectos privados y públicos de nuestra vida. Todo ello requiere de atención y concentración por parte del profesorado a la hora de proteger la propia reputación digital y de gestionar los datos generados a través de las diversas cuentas y aplicaciones utilizadas.

Como docentes debemos tener en cuenta que nuestra identidad digital en el centro educativo debe ser la de profesor al servicio de sus deberes educativos, por lo que las informaciones, datos, imágenes, gustos y aficiones que mostremos o comuniquemos deben adecuarse a la situación y estatus del docente. Al fin y al cabo, todos estos datos nos describen en Internet ante los demás y determinan nuestra reputación digital, es decir, la opinión que los demás tienen de nosotros en la red.

En ese sentido, la identidad que se construye y proyecta puede no corresponderse exactamente con la realidad. Sin embargo lo que se hace bajo esa identidad digital tiene sus consecuencias en el mundo real y viceversa. La identidad digital es la traslación de la identidad física al mundo online, un espacio donde se puede influir enormemente al alumnado.

Por esa razón es necesario regular el comportamiento y la manera de vincularnos y comunicarnos en los entornos digitales a través de normas que buscan estructurar el comportamiento de los usuarios en internet para mantener una sana convivencia en los entornos digitales. A este conjunto de normas lo denominamos netiqueta y responde a la manera en la que nos relacionamos y mostramos ante los demás en la dimensión digital.

El docente debe conocer este conjunto de normas, familiarizarse con ellas para proteger su intimidad y mantener una identidad digital profesional y respetada en el ámbito educativo.

Como ya hemos referido, la netiqueta también hace alusión a la manera de interactuar, comunicarse y compartir información. Las herramientas en línea nos brindan unas posibilidades casi ilimitadas a la hora de conectar con otras personas y colaborar con otros profesionales o centros educativos.

Para ser más productivos y eficaces se antoja indispensable el uso de herramientas y recursos digitales, al igual que la colaboración y la comunicación entre docentes. La innovación y el estar al día de los avances suponen un paso ineludible para lograrlo, al igual que el aprendizaje a través de los compañeros, el intercambio de herramientas y contenidos. Sin duda, el mundo digital invita a generar y compartir ideas, a trabajar activamente y en equipo, lo cual puede mejorar nuestra práctica educativa.

El entorno digital, brinda unas posibilidades nunca vistas en la práctica educativa, facilita la colaboración a través de herramientas de comunicación como Telegram o Whatsapp, hace accesible la enseñanza a alumnos que no puedan acudir a clase a tevés de Teams o Element, recursos desde los cuales mantener contacto constante con el alumnado y facilitar la participación de estos, al igual que el trasvase de información, ejercicios y documentos, etc.

En definitiva, estas son posibilidades y ventajas del docente del siglo XXI a la hora de desarrollar sus funciones, innovar con otros compañeros y facilitar el flujo de conocimientos entre el profesor y sus alumnos y alumnas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Presentación del Blog    ¿Quiénes somos? Bienvenido a " El futuro es presente ". Soy Miguel Asensio Gómez, historiador especializa...